La catalana visitó Nadie dice nada y, entre aplausos y lágrimas, le regaló un momento inolvidable a la cantante argentina.
El jueves por la noche, bajo el brillo reciente de su nuevo álbum, Rosalia llegó a la Argentina para presentar su aclamado trabajo Lux y protagonizó una escena inolvidable junto a Angela Torres en pleno aire de LUZU. El entusiasmo del público parecía anunciar lo que vendría: una artista en la plenitud de su carrera, una ciudad expectante y una cita en el streaming como epicentro de un momento inesperado.
La catalana, envuelta en el éxito del lanzamiento y con Buenos Aires como telón de fondo, tenía una agenda apretada. Este viernes al mediodía, apenas unas horas después de aterrizar, y de asistir a un concierto en el microestadio de Ferro, se sentó en el estudio de Nadie dice nada, el programa conducido por Nico Occhiato y compartido por voces de la nueva generación: Flor Jazmín, Momi Giardina, Santi Talledo, Martín Garabal y, por supuesto, Ángela Torres. Entre charlas de ocasión y el repaso por su trabajo, nadie anticipó la energía que atravesaría esa entrevista.

Como una confesión sin filtro, la sobrina de Diego agarró el micrófono y, temblando, intentó articular su pregunta: “¿Fue intencional esta cosa de usar el lenguaje como punto de unión? Siento que este disco nos representa a todos desde lugares muy personales y siento como que hay algo muy... ¡Qué nivel de nervios que tengo!”. La voz, entrecortada, delataba la intensidad de ese instante. ¿Quién no sintió alguna vez la presión de hablar frente a alguien a quien se admira?
El conductor del ciclo intervino buscando descomprimir. “Ella es muy fanática tuya y es una gran artista argentina.” Pero la emoción de la joven panelista se volvió abrazo, palabras apretadas entre sollozos: “Te amo y te admiro muchísimo”, dejó caer al aire, mientras la atmósfera del estudio de Luzu se volvía eléctrica.
Momi Giardina recogió el guante y lanzó la propuesta que cambiaría el rumbo de esa charla: “Un pedacito de ‘La Perla’ le podés cantar”, en alusión a uno de los singles. El corazón del programa empezó a latir con otro ritmo, con todos los presentes expectantes. Los ojos de Ángela se abrieron todavía más al escuchar la respuesta de Rosalía: “Sí, pero juntas”.
En cuestión de segundos, las voces de ambas se trenzaron en una versión espontánea y emotiva de “La Perla”. El aplauso, ese aplauso difícil de cortar, llenó el aire y borró cualquier resquicio de formalidad. La propia Rosalía, sorprendida, soltó una frase que quedará grabada: “Ella armonizó. Devoró y armonizó”. Una frase que encierra el código y el lenguaje propio de dos artistas cuando se reconocen.