La Policía Federal informó que actuó en cumplimiento de un mandato de prisión preventiva emitido por el STF, por lo que Bolsonaro quedó alojado en una sala especial destinada a expresidentes y altas autoridades. El exmandatario ya se encontraba bajo prisión domiciliaria desde el 4 de agosto, tras una decisión del juez Alexandre de Moraes, quien lo acusó de violar medidas cautelares mediante el uso de redes sociales de allegados para difundir mensajes contra el tribunal y promover la intervención extranjera en el Poder Judicial.
El contexto judicial incluye además la condena dictada por el STF en septiembre, que estableció una pena de 27 años y 3 meses por intento de golpe de Estado. Esa sentencia aún no está firme y continúa en etapa de apelaciones. Las autoridades aclararon que la detención preventiva de este sábado no está vinculada directamente a ese fallo.
Un día antes del operativo, la defensa del exmandatario había solicitado que se le concediera prisión domiciliaria humanitaria, alegando problemas de salud y la existencia de “múltiples comorbilidades”. Los abogados anunciaron que apelarán la condena y pidieron que Bolsonaro permanezca en su vivienda mientras avanza el proceso.
Por el momento, el expresidente permanece bajo custodia en la sede de la Policía Federal, a la espera de nuevas definiciones del Supremo Tribunal Federal.